No hay duda: soy un huevón sin remedio que se pasa el día perdiendo las horas en los cafés platicando con el primer parroquiano que se deja... pero no puedo evitarlo. Soy de esos que requieren de demasiados espacios de solaz para poder funcionar, y ello viene de la gran fortuna de ser independiente. Y aunque debiera dedicar más tiempo a vender publicidad, sigo asediando a la gente de repta por los cafés para que escuchen mis interminables historias sobre el periodismo.

Por cierto, la víctima de hoy fue José Zermeño, quien escuchaba mi perorata con la paciencia de Job (yo no sé qué le pusieron al café, pero andaba yo desatado). Criticaba yo esta época donde abundan los diseminadores de noticias y opiniones y escasean. El periodismo, en Aguascalientes, atraviesa una bien ganada crisis de confianza. "Los culpables de esta penosa situación son las empresas comerciales de prensa y, por encima de todo, el público que no protesta de lo que sucede", recuerdo que criticaba en ese momento.

Fue cuando Pepe, con más ganas de irse que de estimular mi monólogo, me espetó: "¿No será más bien que es desde el reportero de donde viene esa crisis que dices?".

Ya estaba a punto de soltar mi lengua envenenada en defensa del 'albañil de las letras', pero comencé a buscar la verdad detrás de la pregunta de Pepe... Y ahí me quedé. Terminamos por quedarnos callados un rato y, finalmente, él se levantó y pagó la cuenta de ambos, dejándome solo con mis cavilaciones (y con ganas de no volverme a encontrar en los próximos 400 años, supongo).

Hasta esta noche empiezo a concluir algo: un buen reportero es un investigador, ese es su trabajo. El término, tan en moda, de reportero investigador es redundante. Pasemos a las entrevistas. Los que practican este arte son personas que deben escuchar y después comprobar todo lo dicho por el entrevistado.

Desgraciadamente, la radio y televisión muestran que hay entrevistadores que hablan más que el entrevistado; que no toman el trabajo de verificar lo dicho por la persona. Muchos se excusan diciendo, que no tienen tiempo porque tienen que " salir al aire". Esta premura los lleva a propagar verdades a medias y a desinformar al público.

Supongo que a veces yo soy de esos a los que le encanta escucharse.

No quiero concluir sin mencionar la censura de prensa. La más prevalente y nociva no es la gubernamental, sino la empresarial. Son los dueños o directores de medios de comunicación los grandes censores. Irónica y paradójicamente, algunas veces, los más grandes enemigos de la libertad de prensa son los empresarios del periodismo que manipulan la información de acuerdo a sus caprichos o intereses.

¿Existe alguna forma de mejorar el periodismo? Sí, protestando a los patrocinadores y anunciantes de empresas deshonestas.

Nomás falta el valiente que le ponga el cascabel al gato...
Axact

Axact

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