A mi bandeja de correo electrónico han llegado en los últimos días decenas de "cartas abiertas", advertencias, amenazas a la integridad de mi patrimonio, infinidad de cuentos sobre monstruos pintados de amarillo que se ciernen sobre mi existencia, e incluso un correo comiquísimo que hablaba sobre la inminente muerte de mis hijos si es que acaso llegase el candidato del Sol Azteca al poder.

Debo decir que comencé por leer cada uno de los mensajes, pero conforme avanzaba en la lectura de estas misivas, la enorme carga de miedos, de inconsistencias, de completa ausencia de información, de tergiversación de hechos, descalificaciones, calumnias y cuanta mugre de plano me hicieron hacer borrar en bloque toda la basura que llegó a mi bandeja.

Me indigna que exista gente que piense que México es tan chiquito que no tendrá la capacidad de elegir al 'menos peor' de los candidatos que ahora contienden por la Presidencia. A unas cuentas horas de ir a mi casilla a sufragar por quien yo considere, me llena de pena y vergüenza ajena darme cuenta de que aún existen personas en mi país que creen que me chupo el dedo, y que por unas cuantas cadenas, unos spots y unas amenazas a mis enseres caseros vaya a cambiar el sentido de mi voto.

El miedo es una reacción que provoca ansiedad ante un peligro real o imaginaio. Resulta completamente absurdo que seamos víctimas de un miedo que pesa sólo sobre un pequeño grupo, como si tuviésemos la necesidad de cargar con los terrores infantiles de unos desadaptados y, peor aún, hacerlos nuestros sin el más mínimo cuestionamiento.

No importa que gane la izquierda, no importa que gane el centro, no importa que gane la derecha. México ha demostrado por décadas que está a la altura de las circunstancias, aún y a pesar de la pírrica visión de estado que un Presidente sin sustancia -analfabeta político al fin- ha dejado caer sobre nuestro país. No desapareció el país cuando cayó sobre él el dichoso "error de diciembre" (que por cierto, seguimos pagando, eh?). No se destruyó el país cuando inició la "guerrita" personal de la "guerrilla buena" que tanto material le dio a los medios internacionales. No explotó México cuando aquel 'perro' que se volvió presidente nacionalizó la banca, ni tampoco murieron millones cuando al asesino de poca monta le pusieron la banda presidencial.

México ya es otro. Los mexicanos tenemos la capacidad de tomar nuestras decisiones, y estoy seguro que sabremos tomar 'la menos peor' este 2 de julio. Sólo creo que no debemos dejarnos asustar por el petate de un muerto que no tenemos por qué cargar.

¿O es que acaso seguimos creyendo que existen los dragones?

Axact

Axact

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