Así, sin anestesia y directo al hígado fue Ignacio Escolar durante la conclusión del II Congreso Andaluz de Periodismo Digital de Huelva. Y lo peor de todo es que tiene toda la razón.

Como un devastador cáncer, ante el arribo de las redes sociales y las nuevas formas de comunicación, los medios han decidido cerrarse por completo ante la posibilidad de encontrar nuevos mecanisms de intercambio con sus lectores, y el peor error que han cometido es precisamente seguir considerando a la gente como "lectores".

Este debiera ser el momento en el que se debiera recuperar la esencia primigenia del periodismo: las ganas y el gusto de informar. Ahora que se cuentan con innumerables herramientas y formas, pareciera que los medios de comunicación se retraen sobre sí mismos y siguen haciendo lo de siempre sin siquiera voltear a ver a los ciudadanos.

El debate está servido, sin duda. Por lo pronto, aquí están las conclusiones del II Congreso Andaluz de Periodismo de la APDA en la UNIA en Huelva:

I.- Los profesionales y las empresas periodísticas así como las relaciones entre ambos y de estos con los contenidos y con los usuarios de la información, viven una crisis que impone un cambio, exige una renovación y supone una oportunidad y en absoluto un punto de no retorno. La crisis de modelos de distribución de contenidos la entendemos como un acicate para que los periodistas desarrollen nuevas habilidades, nuevas narrativas y nuevas oportunidades de negocio.

II.- Las tecnologías transforman la información nacida en los lugares de conflicto de todo el planeta y permiten, por primera vez, que los periodistas podemos transmitir lo que en ellos ocurre sin necesidad de medios tecnológicos muy costosos. Esta nueva independencia técnica hay que aprovecharla en beneficio del viejo compromiso ético del periodismo y actuar. Es necesario pasar de las quejas a la acción y dar voz a aquellos que no la tienen. Desarrollar la función social del periodismo es más fácil y necesario que nunca.

III.- La cobertura informativa de delitos "recién nacidos" en la nueva sociedad de la información ("delitos sin territorio") exige nuevos compromisos. Un compromiso que asegure su persecución y al tiempo respete los derechos de los ciudadanos, tanto la presunción de inocencia como la privacidad de los menores y adultos implicados. Una apuesta por la información independendiente, transparente y objetiva y también rigurosa, que compatibilice, sin corromperlos, los tiempos de inmediatez informativa y alta demanda de contenidos con el más ralentizado ritmo de los procesos judiciales.

IV.- Aguas revueltas: El periodismo tal y como lo conocemos vive una encrucijada: el modelo de negocio tradicional ya no funciona mientras el nuevo aun no está claro. Las empresas periodísticas dudan sobre qué camino tomar. En muchos casos pervive un periodismo dirigido a un tipo de audiencia que ya no existe mientras la audiencia busca un modelo informativo que aún no ha cristalizado. Pese a ello ya están surgiendo formatos novedosos que permiten crear lo que demanda el usuario: buenos contenidos de imprescindible credibilidad. El nuevo usuario y la transformada sociedad de la Información nos impide trabajar como hasta ahora pero nos exije que sigamos haciendo PERIODISMO.

V.- La sociedad quiere estar siempre conectada y alimentada de contenidos de forma ininterrumpida. Esta necesidad va más allá del soporte técnico. Ya no es imprescindible tener un ordenador para conectarse a la Red. Hablamos de un futuro multipantalla en el que lo de menos es el dispositivo que se utiliza para navegar: un smartphone, una consola... cualquiera sirve mientras podamos estar conectados y recibir información.

VI.- Servir informacion completa y al minuto de forma initerrumpida corre el riesgo de agigantar la percepción de los hechos y, de forma contraproducente, desinformar a los usuarios. El ejemplo de la gestion informativa de la Gripe A, con un radical contraste entre la incidencia de la enfermedad y la percepción de alarma entre la población, pone de manifiesto la necesidad de cuidar al extremo y de forma responsable el manejo de las nuevas herramientas en la web 2.0 para que no se conviertan en propagadoras de la peor epidemia, la del miedo. No podemos ser propagadores de histerias.

VII.- Enrique Meneses, premio Arroba del II Congreso Andaluz de Periodismo digital, es el mejor ejemplo de que mantener vivo el PERIODISMO por encima de las innovaciones y transformaciones sociales y tecnológicas. Gracias Enrique por acercarnos tu experiencia, tu memoria y tu ilusión por el periodismo. Es un legado impagable para todos los que formamos parte de este mundo y hemos tenido la suerte de conocerte.
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