No hace mucho hubo quienes confiaron en mí para integrar una redacción de un periódico local. Hice lo que yo creí un trabajo tremendo en muchos aspectos del diario y por lo menos me queda el orgullo de que aún funciona.

Ya entrados en la chamba, la novel dirección identificó la mediocridad como un punto a combatir, y a punta de memorándums y amenazas intentó -infructuosamente por supuesto- "acabar" con el adocenamiento que percibía en el ambiente. Ante el fallo de las amonestaciones, se me encargó que desterrara en un tiempo récord con estos síntomas.

La deseperación y la impericia de la dirección hizo que nuestros caminos se separaran, y sin embargo, entre mis pendientes quedó ese diagnóstico y proceso de revisión para la redacción que hoy rescato para consumo de ustedes.

Entre la lista de "atributos" de reporteros mediocres, en todas las redacciones destacan:
  • Falta de inspiración
  • Repetitivos
  • Falta de vocación
  • Tibios
  • Indiferencia ante las grandes notas
En tiempos cuando la publicidad y los lectores sobraban, estas dolencias de los reporteros no eran vistas como problemas para ningún medio, y las direcciones se podían dar el lujo de dedicarse a cuestiones relacionadas con las relaciones públicas y el aseguramiento de los lugares prominentes en la farándula informativa. Pero todo eso ha cambiado desde hace mucho. Ahora a los jefes de área se les exige que justifiquen sus posiciones, y que también sus respectivos equipos funcionen de manera eficiente, al tiempo que deben duplicar o triplicar su carga laboral, y esto sin tomar en cuenta que deben seguir escribiendo como locos.

¿Es esto acaso un llamado a que la gente que trabaja en una organización de noticias prepare sus cositas para irse a vender paletas?. No, en lo más mínimo (aunque algunos no lo crean). Pelear contra a mediocridad en la redacción debe comenzar con la dirección de esos medios, que suelen endilgar todos los males a partir de los puestos inferiores, pero sin querer darse cuenta de que el caos viene desde lo alto. Antes de ponerse a descalificar a todos, hay por lo menos diez preguntas que deben hacerse -que era mi propuesta original para esa dirección-:
  • ¿Fuí lo suficientemente claro con mis empleados con respecto a su cargo, responsabilidad y lista de tareas?
  • ¿He comunicado con claridad los estándares de calidad y sus mediciones a todos en la redacción?
  • ¿He retroalimentado con mis jefes de Información y/o Redacción cómo avanza la organización?
  • ¿He hablado con mi equipo lo suficiente cuando hay problemas en sus coberturas?
  • ¿He proporcionado entrenamiento, capacitación y documentación para solucionar estos problemas?
  • ¿He solicitado a los jefes de información y/o redacción ayuden a los reporteros en sus coberturas?
  • ¿He dejado claro a los reporteros cuándo acudir a Información y/o Redacción cuando se encuentren en problemas?
  • ¿He comunicado la imperiosa necesidad de mejorar las coberturas con todos y cada uno en el medio?
  • ¿He discutido con la organización de noticias los riesgos de seguir siendo mediocres?
  • ¿He tomado en cuenta otras habilidades de los reporteros que no hayan sido usadas en sus coberturas?
  • ¿Tendrán mis reporteros, fotógrafos, jefes y administrativos otras habilidades que yo no haya identificado?
Es increíble lo frecuente que es econtrarse con que muchas organizaciones de noticias tienen una brutal carencia de comunicación entre sus miembros. ¿Y esto qué significa? Pues que sencillamente cargar a una o varias áreas con la responsabilidad que los directivos no tienen para remediar la mediocridad sólo lleva a repetir esa incapacidad, lo que en vez de eliminarla, la multiplica.

Oviamente, tras responder todas las preguntas anteriores, es inevitable hacerse a uno mismo otras preguntas. Una que an nadie gusta es ¿cuál es mi responsabilidad en la mediocridad de la organización y que puedo hacer para remediarlo?. Un directivo diligente entonces podrá contestar una pregunta aún más difícil: Sabiendo lo que se sabe sobre la situación, ¿contrataría a las personas en la organización si éstas solicitaran ese mismo empleo?. Si no puede decir que sí, entonces es tiempo de dejar de darle chamba a la mediocridad (incluyendo a los directivos).
Axact

Axact

Vestibulum bibendum felis sit amet dolor auctor molestie. In dignissim eget nibh id dapibus. Fusce et suscipit orci. Aliquam sit amet urna lorem. Duis eu imperdiet nunc, non imperdiet libero.

Post A Comment: