No sé por qué cada vez que escucho la palabra “intolerancia” me vienen a la mente los anuncios esos de la leche sin lactosa en la que los intolerantes a la misma la miran desde un cristal, prácticamente babeando como perritos de Pavlov, y uno se pregunta, será que todo intolerante desea lo mismo que rechaza?

Muchas veces escuchamos opiniones diametralmente opuestas a las personales que de inmediato nos causan repudio y sentimos la necesidad de responder de inmediato, haciendo una crítica, a nuestro juicio, objetiva y constructiva, lo que de forma casi indudable genera una respuesta en aquel que emitió la primera opinión, misma que por supuesto implicará la exposición de argumentos para defender su postura, y ahí empieza el pleito y la controversia, lo cual es válido, y para algunos, hasta divertido y algunas veces enriquecedor.

El peligro, como en todo lo que toca a las pasiones humanas, es perder la calma y en ocasiones hasta la cordura tratando de defender nuestra postura de la cual jamás convenceremos al otro, y es que no se trata de eso, sino de que cada quien sea libre de decir lo que piensa tanto el intolerante como el que no tolera al intolerante, sería posible hacerlo guardando la calma? Guardando las debidas proporciones y entendiendo por qué piensa cada uno como piensa?.

En mi particular punto de vista, todo aquel que emite una opinión está expuesto a recibir críticas y cuando se hace en un medio público, con más razón, la pregunta es si está preparado para recibirlas, cada uno está cierto de que su forma particular de pensar es la correcta, igual de cierto y consciente debería estar del otro en su derecho a opinar, Voltaire decía “podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero daría mi vida por defender tu derecho a decirlo” siempre en el ojo del huracán de la controversia ” aparece alguien con esta frase porque sin duda, es la que mejor refleja lo que debería ser, no estoy de acuerdo con lo que dices, yo pienso de esta otra forma, pero está bien que tengas el derecho a decirla.

Hay excepciones a la regla? No sé si tanto como eso, lo cierto es que las opiniones que vienen llenas de insultos y discriminación no deberían tolerarse bajo ningún concepto y entonces entramos en un círculo huevo-gallina-huevo en donde unos defenderán que su derecho a la libre expresión les permite emitir juicios aún si los incluyen como argumentos, la discriminación en todo caso, es indefendible.
Cada uno, conoce su propio nivel de tolerancia y tiene la misión de analizar si lo que va a decir muestra un punto de vista objetivo y constructivo que intenta echar luz sobre determinado tema o si se va a convertir en un comentario más intolerante que aquel que lo generó.

Así que antes de entrar en polémicas y controversias, recuerda lo que dijo Carl Jung “Aquello a lo que te resistes, persiste” cuánto más de lo que criticas deseas en tu vida?
Axact

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