Por lo menos unas tres veces en la vida de todo periodista esta pregunta sale a relucir, sobre todo cuando uno se encuentra en un momento decisivo de la vida profesional, o hasta incluso personal.

Ser periodista requiere de altas dosis de reinvención, sufrimiento y perseverancia. Es un apostolado que sólo deben abrazar quienes no tengan aspiraciones de hacer toneladas de dinero, en el que la mayoría de las veces sus únicas satisfacciones vendrán de lo que publique, y no de lo que piensen los demás de lo que publica.

Recién acabo de conversar vía Skype con estudiantes de la carrera de Comunicación periodística de la Pontificia Universidad Católica Argentina, quienes cometieron el error de invitarme para cerrar un ciclo de conferencias sobre periodismo. Y la pregunta saltó justo al cerrar la videoconferencia: ¿Que consejos le hubiera gustado recibir antes de dedicarse al periodismo?.

En mi caso, poco se hubiese podido hacer, porque me decidí por esta profesión siendo apenas un mozalbete de 10 años, pero algunas cosas sí me hubiera gustado que me advirtieran:
  • No seas aburrido. A nadie le interesa leer textos que no dicen nada y sólo acupan espacio.
  • Los únicos amigos a los que puede aspirar un periodista son 'Quién, Cómo, Cuándo, Dónde, Porqué y Para qué'
  • Omite las palabras inútiles. Recorta, recorta, lee y vuelve a recortar.
  • TODOS tienen una historia que contar.
  • Saluda a todos, escucha a todos, hazte confidente de todos.
  • Jamás pienses que eres muy bueno para las Relaciones Públicas.
  • Aunque no tengas idea de cómo abordar la historia, empieza a escribir. Solita saldrá.
  • Conoce a tu audiencia.
  • Cásate con alguien que entienda el periodismo.
  • Escribir bien no lo es todo. Búscate un medio que tenga un buen editor, porque sin eso, tus notas no servirán para nada.
  • Si estás seguro de que la historia que traes vale la pena, pelea porque salga (y si no sale, renuncia a ese medio).
  • Evoluciona.
  • Vístete decentemente (Nadie confía en un reportero con huaraches).
  • Jamás le creas a un empresario que te dice que cree en el periodismo.
  • Si te quieres ahorrar una enorme desilusión, no estudies periodismo de investigación (demasiado tarde).
  • Si la historia no beneficia a la gente, no vale la pena que sea publicada.
  • Cuando creas que lo sabes todo, tómate un break. Es obvio que sabes NADA.
  • Los periodistas que te comparten sus conocimientos son los que valen la pena.
  • Cuando trabajas en un medio que te respalda y te habla con la verdad, le debes fidelidad a ese medio toda tu vida (En mi caso, El Heraldo de Aguascalientes y El Occidental).
  • Comparte tus conocimientos con los reporteros, sobre todo los jóvenes.
  • No te fíes de la grabadora. Apunta TODO.
  • No te fíes de lo que apuntas. Graba TODO.
  • Ningún aparato podrá sustituir jamás al lápiz y a la libreta.
  • Jamás salgas a la calle sin grabadora o sin cámara.
  • No existen las historias sin importancia; en todo caso, existe el pensamiento sin importancia (si es que llegas a pensar en eso)
  • Es más difícil entrevistar a un policía que a un criminal.
  • Las mejores historias son las que suceden 20 minutos después del cierre (es neta).
  • NUNCA, nunca, nunca te separes de los bomberos cuando cubres un incendio.
  • Es INDISPENSABLE mantener tu vida privada como tal.
  • La evolución del periodismo comienza con los reporteros, no con los medios.
  • Un reportaje verdadero no se puede hacer en menos de 24 horas (ni en 48). Tómate el tiempo que ocupa la historia.
No todos estos consejos los comenté en la videoconferencia, pero seguro estoy que, por las carcajadas que soltaban los estudiantes, entendían perfectamente de lo que les estaba hablando.
Axact

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