Nota de Arturo Cano, publicada en La Jornada

Dos cosas destacan en el discurso de la narradora visual Mariana Santos: que pone en primerísimo lugar los contenidos y que recuerda que el periodismo es, ante todo, un oficio colectivo.

El estereotipo indica que los llamados desarrolladores web o los encargados de utilizar los recursos multimedia de un periódico batallan siempre contra los periodistas, sea porque los apuran con textos que nunca se entregan a tiempo o bien porque siempre buscan sacrificar los contenidos en su afán por conseguir presentaciones más atractivas.

La portuguesa Santos, integrante del equipo interactivo del diario británico The Guardian y presentada aquí como pionera en el uso de animaciones gráficas, rompe con ese esquema cuando dice que lo primero es que la historia esté bien escrita. Los recursos que brinda Internet –animaciones, gráficas, videos, fotografías– son formas de contar esa historia.

Claro, la joven Santos pone el reto en la mesa: se trata de contarla de manera original y siempre pensando en la respuesta de los usuarios (ya no sólo lectores, porque en la web tienen acceso a multitud de recursos que van más allá de leer un periódico). “El periodismo ya no es más un monólogo, cada vez es más diálogo.

No se puede dar a usuarios información que no sea funcional

No se puede dar a los usuarios información que no sea funcional. A nadie le gusta que le den basura, afirma Santos, y acto seguido comienza a mostrar en las grandes pantallas que encierran a los participantes en el seminario El estado del periodismo y los medios, algunos ejemplos de su trabajo.

Abre con una gráfica llena de círculos de color mediante la cual los lectores de The Guardian tuvieron acceso de una sola mirada a la distribución del presupuesto público de Gran Bretaña. El éxito del experimento fue tal, subraya Santos, que incluso funcionarios del gobierno lo mandaron ampliar y lo colgaron en sus oficinas.

En la versión digital, los usuarios fueron convocados, con la frase usted puede ser presidente, a distribuir el dinero público. El portal de The Guardian –uno de los más visitados del mundo, con 36 millones de usuarios– buscaba así responder a la inquietud de los internautas que afirmaban que ellos harían un mejor trabajo que los políticos. En el sitio web, los usuarios contaron con herramientas para hacer recortes y repartir el pastel del presupuesto.

En varios momentos, Santos –quien ahora viaja por América Latina para poner en práctica sus conocimientos en redacciones de varios países– hace referencia a la crisis del periódico británico, cuya existencia en papel ha estado en peligro de desaparecer en años recientes.

Y es así que llega al punto de cómo la edición digital puede ser una fuente de recursos para los medios. El ejemplo que elige es el de las guías turísticas de diversas ciudades del mundo. Dado que el principal flujo turístico de India sigue siendo británico, muchos empresarios indios pagan hoy una guía interactiva que ofrece a los usuarios información sobre hoteles, restaurantes y sitios de interés. The Guardian pone una condición: que los empresarios no metan mano a los contenidos, que son absoluta responsabilidad del medio.

Santos cuenta también la historia de todos los productos que ofrecieron a sus visitantes con motivo de los Juegos Olímpicos (de visitas virtuales a las sedes a divertidos juegos) y de la manera en que resolvieron presentar una importante exposición de la obra de Leonardo da Vinci (con elementos interactivos para los jóvenes y un narrador para los mayores).

Como becaria del Centro Knight de la Universidad de Texas, Santos trabaja ahora con un diario de Costa Rica y ha estado también en Chile. Eso le permite afirmar que en América Latina hay demasiada humildad y que los periodistas creen que no pueden hacer las cosas que llevan a cabo los grandes medios del primer mundo.

Aquí todo es color, todo es vida. Si usan eso, lo que hagan va a ser lo mejor del mundo.

No lo frasea así, pero la crisis mundial de los medios, como la hemos conocida hasta ahora, está presente en su remate cuando dice: No hay tiempo que perder y no hay vuelta atrás.

Algunos ejemplos del trabajo de Santos se pueden encontrar en el sitio www.marysaints.com

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